25 de noviembre de 2005

¿Hola?

Sentado en la mesa del despacho, una ráfaga de viento cruza mi cara. Levanto la mirada y veo la puerta del pasillo ya cerrándose: ese frescor atrapa mi alma. Me incorporo y camino hacia la puerta; la abro y sólo veo la escalera. Escucho unos pasitos alejándose, miro por el hueco pero no veo nada.

¿Hola?

13 de noviembre de 2005

Click

Ya hace días que me escondo. Mis ojos se han acostumbrado a las persianas bajadas. Créanme, ser perseguido por la paparazziada cuándo se padece de fobia a las fotografías no es agradable. Imaginen a alguien sentado ante el fotomatón, esperando los flashes como el que espera ser fusilado. Ése soy yo. Pero necesito el aire; la noche será mi aliada. ¡Je! ¿Qué se han pensado? Hoy voy a salir.

Desde la portería del edificio no veo a nadie, tan sólo unas pocas ventanas iluminadas en los edificios cercanos. ¿Qué se habían pensado? Todo controlado. Salgo del portal y la bocanada de aire fresco que respiro es eternamente placentera, una orgía para mis pulmones. Me dirijo hacia el parque, cruzo la calle y todo sigue igual de quieto. Tranquilidad y relax, disfruto como un...

¡Click! ¡Flash!

¡Como un tonto, ya lo pueden decir! ¡Click! ¡Flash! ¿De dónde ha salido eso? Miro amenazante al semáforo ¿ha sido el cambio de rojo a verde? Un sudor frío empieza a empapar mi camisa. ¡Dios, estaba lavada de hoy, hay que ser gilipollas! Venga, tranquilicémosnos...

¡Click! ¡Flash! ¡Click! ¡Flash!

Un bote tremendo: mientras subo hacia el cielo del susto, miro abajo y veo mi par de zapatos en la acera; parezco un romano golpeado por Obélix. Caigo a cuatro patas, cierro los ojos y cuento hasta diez, de diez en diez (quince años de terapia sólo sirvieron para esto). Intento relajarme pero ya estoy temblando...

¡Click! ¡Click! ¡Click! ¡Click! ¡Flash!¡Flash!¡Flash!¡Flash!

He visto más lucecitas, y no acierto a ver desde dónde atacan. Cada una es un disparo: una, dos, ¡cien! Miro a izquierda y derecha, ojos como platos, tics faciales, temblor de manos, debilidad de piernas: todo un héroe. Me estoy poniendo muy, pero que muy nervioso, hay que tomar una decision: ¡retirada! Me giro y...

¡Boum!

Un árbol se ha interpuesto en mi camino. Creo que yo tenía preferencia, pero no recuerdo si el semáforo marcaba Árbol o Peatón en verde. Mi nariz se queja, escupo mocos, pido perdón al árbol por el encontronazo y continúo corriendo.

¡Click! ¡Click! ¡Click! ¡Click! ¡Click! ¡Click!

Diablos, esto ya parece la guerra radiada por Orson Welles. Corro, pero el click de marras ya retumba como un eco eterno en mis oídos. Sigo sin ver a nadie, sin descubrir a nadie, y mis calzoncillos tienen ya un mojado tono amarillento; jodeeeeeeeeeeer, ¿¿¿¿dónde están???? ¡¡¡Ei!!! ¡En el cielo! ¡Veo luces en el cielo! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! ¡Un montón de clicks y luces centelleantes ahí arriba! ¿¿¿Pero qué está pasando??? ¿Dónde está Orson Welles? ¡¡¡¡Coooooorreeeeeeeeeeee!!!

¡Boum!

La hostia con el escalón del portal es de órdago, !Click! mi cabeza da vueltas. Estoy en el suelo !Click! como una ballena embarrancada !Click! en la playa, la cara me abrasa, el ruido !Click! me martillea la cabeza, y sigo viendo esa danza de !Click! lucecitas en el cielo. !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! !Click! ¡Flash! Busco el cobijo de las paredes, y entonces... Entonces lo veo. Es un cartel, colgado en una de las paredes del portal:

"MIRE AL CIELO Y SONRÍA POR FAVOR,
GOOGLE EARTH VA A FOTOGRAFIAR SU CIUDAD."

Miro al cielo y sonrío mientras me caen dos dientes.
Sáquenme guapo, es mi primera foto.



12 de noviembre de 2005

Stan Brakhage

Poder ver en Barcelona un concierto del grupo Text of Light, me permitió disfrutar por primera vez de los poemas visuales de Stan Brakhage (1933-2003), fotogramas de luz y color, trabajados y modificados directamente sobre el celuloide, ejercicios experimentales que no explican, sólo sugieren. Los "light poems" de Brakhage...



El próximo disco de Sonic Youth, "SYR6: Koncertas Stan Brakhage Prisiminimui" es precisamente la grabación de un concierto que los de NYC, junto a Tim Barnes, realizaron en 2003, en memoria de Brakhage.




1 de noviembre de 2005

Cozumel

El huracán Wilma se dirige hacia la península del Yucatán.

Últimamente en los telenoticias aparecen tantos desastres naturales como políticos, qué ironía: "Wilma tocará tierras mexicanas en la isla de Cozumel, la cual ha sido totalmente desalojada".

Cozumel...

Hace años naufragué en la Isla de Cozumel.

Por aquel entonces mi nombre era Doc Monro. Allí viví la más emocionante aventura de cuantas me ocurrieron por aquella época, acompañado por mi inseparable y añorado amigo, un Amstrad CPC 464 con pantalla de fósforo verde. Y no era una aventura cualquiera, era una aventura conversacional, la primera de la trilogía "Ci-U-Than" que Aventuras Dinamic nos regaló, seguramente la mejor de cuántas tuve.

En Cozumel conocí el poblado de San Marcos, atravesé selvas, encontre el Templo de la Diosa del Amor y me enfrenté a Zyanya, de quién me enamoré. Cozumel me hizo mejor: era mi mundo. Un mundo en el que recorrí galaxias a bordo de la nave Arkanoid, acompañé al aventurero espacial más simpático que nunca conocí (igual habéis oído hablar de Freddy Hardest), fui tras el corazón verde y en busca del arca perdida, navegué en el Nautilus, perseguí a la maldita ballena blanca, visité el país de Nunca Jamás, me aterroricé con el fantasmal sabueso de los Baskerville, viajé a la luna y atravesé mil veces la Zona Negativa.

Y mi mundo escapó, lentamente.

O acaso fui yo, que me adentré en una de las muchas dimensiones del multiverso, olvidándolo poco a poco.

Pero no definitivamente. Él me busca y yo también.

He escrito cuatro notas para la fabricación de un acelerador de partículas con el que podré provocar una reversión molecular del infinito, megatransitando instantáneamente por el multiverso, en búsqueda de algo que perdí hace tiempo.

Y en eso estoy. Dirigiéndome al Edificio Baxter, donde he quedado con un amigo que, a buen seguro, me podrá echar una mano.