30 de marzo de 2006

Salinger @ Be Good, BCN 03032006

La escena underground barcelonesa vive uno de sus momentos musicales más dinámicos, una suerte de "moguda" que ve nacer propuestas como churros en las salas pequeñas más (o menos) conocidas de la zona. Y siempre es estimulante disfrutar de los devaneos iniciales de músicos que todavía se ven a sí mismos sólo como aspirantes. "Salinger" (Roser, Roger, Damián, Txus y Bogas) debutaban el pasado 3 de marzo en la sala Be Good del Poblenou de Barcelona, con excelente acogida de público, nervios esperados, pero propuesta por momentos sorprendente; un quinteto cuyo embrión lo encontramos en la banda "Los perros de Pavlov" (quién ofreció un repaso a su repertorio en la tanda de bises), y que parece buscar un cambio de orientación en su exploración sonora. Bailando desde el punk y hardrock, al out o postrock más tensionado, de la contundencia de Pearl Jam a la épica de Explosions in the Sky (¡qué gran primer tema el del concierto!), un viaje desde estructuras más convencionales hacia desarrollos más inesperados de mayor fortaleza instrumental, con buen trabajo de guitarras y sección rítmica -los problemas técnicos pasan el primer día a cualquiera-, y preciosos ejercicios vocales de Roser, aunque habrá que vigilar el abuso de coros de los chicos. Un eclecticismo inicial que sin duda necesita ubicarse, pero que creo puede encontrar perfecto alojamiento en esa catarsis que es el postrock clásico de guitarras, que aún existe, aunque no lo quieran llamar ya así. Trabajo y suerte, chicos. Y divertirse, que es lo primero.

(montaje fotográfico "robado" al blog de Roger, http://estuvistecerca.blogspot.com/)

25 de marzo de 2006

Sonic Youth EP (reed.)

Se recupera el primer trabajo de Sonic Youth, una joya escondida por la que los coleccionistas ya pagaban sumas elevadas, ahora remasterizado y bien acompañado por un puñado de extras: uno de los primeros conciertos que los sónicos dieron como cuarteto el 18 de septiembre de 1981, meses antes de la publicación del EP (con Richard Edson a los tambores), más un inédito de los ensayos previos. Después de aquel concierto, de ver a aquellos jóvenes maltratando guitarras y aporreando instrumentos, en absoluta conjunción hipnótica bajo el muro sonoro creado, un tipo llamado Glenn Branca les proponía grabar la primera referencia para su sello, Neutral Records. Grabado en dos días de diciembre de 1981, "Sonic Youth" es un trabajo de reveladora escucha: los primeros 3'24" de “The Burning Spear” eran un aviso, una sirena de alarma antiaérea: metrónomo en marcha, golpe de caja y platos, baquetas vibrando, rozando y golpeando las cuerdas de las guitarras, una línea de bajo reiterativa en su simpleza y un esotérico efecto sonoro creado con la manipulación de un taladro en el wah-wah. ¿Música, experimentación, extravagancia? Sonaba bien, y eso, en definitiva, es lo que importaba. El EP recopilaba todo un anagrama sonoro que acabaría definiendo al grupo: la búsqueda de melodías en lo más profundo del sonido (“The burning spear”), afinaciones extrañas entre paisajes minimales (“She is not alone”, “I dreamed I dream”) y desarrollos musicales asimétricos (“I don’t want to push it”, “The good and the bad”) son adjetivos constantes a lo largo de 25 años de carrera (seguramente no siempre con igual inspiración), tanto en sus primeros trabajos, más oscuros y cercanos a la no wave y a la vanguardia arty neoyorquina (“Confusion is sex”, “Kill your idols”, “Bad moon rising”), como también en el singular acercamiento que el grupo haría hacia la cultura pop (“Evol”, “Sister”, “Daydream Nation”), o incluso en las concesiones a la industria del rock independiente (“Goo”, “Dirty”, "Washing machine", “A thousand leaves”, “Murray street”, “Sonic nurse” –dejando como casos aparte los extraños “Experimental jet set trash and no star” y “NYC ghosts & flowers”-). El concierto que completa la reedición se compone de siete temas grabados en el festival Music for Millions (dónde también tocaba una banda llamada R.E.M.), con cinco de los que acabarían formando el EP homónimo (algunos con títulos diferentes), entre los que destaca la soberbia versión de “The burning spear", así como los dos inéditos incluídos: “Destroyer”, un excelente instrumental, y “Cosmopolitan girl”. El escenario ya se presentaba como el perfecto laboratorio de pruebas para Sonic Youth. Hay que destacar también el precioso libreto que acompaña al CD, con jugosísimos textos de Glenn Branca, Richard Edson y Byron Coley, compartiendo sus vivencias sónicas de aquellos días. Y es que, amigos, la historia está escrita: “The music cooooooomes... The burning speaaaaaaar!”.

Sergisonic

19 de marzo de 2006

Personajes (I): Leyendo en voz alta

Un señor regalaba esta mañana, a eso de las doce y veinte del mediodía, versos de un libro leídos en voz alta. De mediana edad, con un gorro de lana que debía esconder una buena calva y necesitado de unas sencillas gafas redondas, caminaba solo, no sé hacia dónde, y a buen paso. Cruzaba el semáforo de l'Avinguda del Paral·lel con Passeig de Colon, recitando sin apartar su mirada del libro, no muy grueso, de tapas blandas y páginas ya amarillentas con los versos (los de esas dos páginas todos) subrayados en fluorescente verde.
Curioso. Y es que no sólo me he quedado con las ganas de saber porqué leía en voz alta mientras caminaba. También me he quedado con las ganas de saber qué libro era. La lectura es cultura, y en voz alta además compartida.

17 de marzo de 2006

Árboles en el camino


Con unos 7 años, en el parque de delante de mi casa, corría alrededor de la zona de columpios. Un perrito (el diminutivo hace justicia) empezó a perseguirme, ladrando. Entonces tenía verdadero pavor a los perros. Seguí corriendo, pero mirando hacia atrás, vigilando que el perro no me alcanzara. Y entonces... ¡Boum! La hostia que pegué contra uno de los plátanos del parque (y bien gordo) fué de miedo. Hoy, cuando me acuerdo, todavía me duele.
Como tantas otras cosas que duelen cada vez que recuerdas. La vida está llena de árboles preciosos que sortear, pero, ¿por qué sólo recordamos el árbol con el que te la has pegado?

Hace ya algún tiempo escribí esto, y me apetecía colgarlo aquí, ahora. Por aquellos árboles que siempre están, aunque no los veas hasta que topas con ellos.

13 de marzo de 2006

Maravillas

Maravillas es una chica preciosa. Todo cabe en su mirada transparente, en sus ojos cristalinos, en ese remolino de viento que es su pelo, en esa tenue voz iluminada por su sonrisa. Maravillas tiene un don. Maravillas sólo ve cosas maravillosas.

Hoy, por ejemplo, en la tele, a un chico autista jugando a básquet, hinchándose a meter triples en los últimos cinco minutos de la temporada de su equipo (los primeros cinco para él); a jugadores profesionales de hockey sobre patines con problemas para mantener el equilibrio sobre sus ruedas, cayendo como novatos primerizos, disputando uno de esos títulos que les ha de hacer pasar a la historia; o viendo a un tío que se marchó hace cinco años, de gafas, con barba, sentado en un taburete, fumando un pitillo y contando chistes, con una voz como sin ganas, y que siempre empieza con un lánguido "Saben aquel que diu que..."; y leyendo en el periódico la cantidad de gente que quiere quererse; o recibiendo en su despacho la visita sorpresa de un niñito anónimo, simpático y educado, armado con buen chupete y aún tambaleándose en sus pequeñitas piernas, saludando primero y despidiéndose después, como hacía con Dale Cooper el extraño y sonriente camarero vejete del Gran Hotel del Norte de Twin Peaks; y escuchando discos maravillosos, descubriendo universos posibles en parajes extraños; o hablando con amigos periodistas en la distancia, que siempre tienen un buen verbo ante un mal pensamiento.

Y todo es cierto, eso es lo mejor de todo. Maravillas sabe mirar la vida de forma maravillosa. Hay gente que dice que lo más importante no es que sepa mirar, sino que sabe cerrar los ojos cuando no quiere ver. Ilusos, no entienden nada.

10 de marzo de 2006

Echo Canyon

Las paredes han dejado de vibrar, ya no llegan ecos de los rincones, no hay zumbidos escapando entre las rendijas. Echo Canyon, el espacio mágico de Sonic Youth, nos deja, engullido por un monstruo de apetito voraz. El silencio extraña, aunque el maestro John Cage dijera aquello de que la música que prefería, más que la suya propia, era la que se escucha cuando estamos en silencio.
Música o vida, al fin y al cabo. ¿Qué es la vida sino una partitura compuesta por pentagramas de sonidos, ruidos y silencios? Echo Canyon no está, pero estará. De una u otra forma. Y es que la vida nos dice que todo final tiene dos principios. Uno antes, y otro después. Todos misteriosos, en ocasiones dolorosos, siempre entre interferencias.
Esperemos pues, en silencio. O no.
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