
Ante las últimas dificultades técnicas vividas, es decir, adiós a mi PC, el reventón de la rueda del coche, el sospechoso cimbreo del embrague en el otro, el "cuelgue" de mi flamante Nokia -heredado, eso sí-, la avería del ascensor recién estrenado, el radioreloj con cd que me regalaron pero que no sintoniza mi emisora favorita de cada noche, o la persiana del despacho que no sé cómo subir. Ante todo eso, decía, he llegado a la conclusión que algo ha de ocurrir. Quizás todo sean señales de, por ejemplo, que el petróleo se está agotando, o que los marcianos ya llegan y nos avisan a través de ondas de radio, o que las antenas de telefonía móvil nos van a matar a base de dolores de cabeza. En fin, que más vale que cambie de chip, antes que también se estropee. He quedado con mis amigos Pedro Picapiedra y Pablo Mármol, que entienden un rato de avances tecnológicos y seguro que con un par de consejos estaré perfectamente preparado para el Nuevo Mundo que llega. ¡Yabba-Dabba-Duu!




