píxels guiñando sus ojos
antiguas luces de neón
venidas del futuro
que parpadean palabras
a personajes
de un juego de ordenador
¿quién conduce los mandos?
no alcanzamos el futuro
porque es introducir códigos
y obtener vidas infinitas
antes del "game over"
aunque esperes un "continue"
porque el futuro es ayer
el futuro es hoy
y escribo desde el maldito octubre
donde apago un ordenador
y rozo con la mano
el fondo oscuro de una pantalla
para por fin tocar el enigma
para por fin ver el mañana
y por fin encontrar el
@#~€¬^*¨{}][
encontrar el
@#~€¬^*¨{}][
encontrar el
@#~€¬^*¨{}][
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insert coin insert coin insert coin
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25 de octubre de 2006
16 de octubre de 2006
En la calle llueve y un pez abre un paraguas
En la calle llueve,
el tiempo chapotea
contra el asfalto,
resbalo subiendo
escaleras de metro,
mientras alguien
las baja de espaldas:
miramos al mismo lugar.
Bajos de pantalones mojados,
labios tocándose en el agua,
un semáforo reflejado,
el futuro escapándose
por una alcantarilla.
En la calle llueve y un pez abre un paraguas.
10 de octubre de 2006
Carretera perdida
I (hoy)
Todo quieto, todo
muerto. No es una
foto, pero lo parece.
El flash no funciona.
Paro el motor del coche,
¿dónde estaba ayer?
Delante mío sólo un motel,
también lejos de todo.
II (ayer)
Enciendo la radio,
abro la puerta y el
olor a polvo se mete
en el coche. Camino
y tropiezo con pequeñas
piedras. En la radio alguien
dice: "Dick Laurent está muerto".
Y entro en el motel.
Todo quieto, todo
muerto. No es una
foto, pero lo parece.
El flash no funciona.
Paro el motor del coche,
¿dónde estaba ayer?
Delante mío sólo un motel,
también lejos de todo.
II (ayer)
Enciendo la radio,
abro la puerta y el
olor a polvo se mete
en el coche. Camino
y tropiezo con pequeñas
piedras. En la radio alguien
dice: "Dick Laurent está muerto".
Y entro en el motel.
Para D. L.
8 de octubre de 2006
El jardinero
Se despertó como cada mañana, aunque cada día lo hacía un poco más cansado. El paso del tiempo tiene estas cosas. Se duchó, y mientras se embutía en su traje verde con el escudo de la ciudad grabado en la manga izquierda pensó: "Hoy me acercaré hasta el Jardín de las cuatro esquinas, recortaré un poco el césped, podaré las ramas secas de aquel olivo solitario y acariciaré las flores, que allí no me verá nadie". Ya no recordaba su edad, de tantos años que tenía, pero sí recordaba con humor el día que el Ayuntamiento le dedicó una recepción, el día que el alcalde le dio una medalla y un diploma con su nombre. Cogió la bolsa de herramientas, y salió por la puerta. Sus árboles, que ya tenían ganas de charla, le esperaban.
Remembrance of a Garden, de Paul Klee
3 de octubre de 2006
Papa
... pero un gran hombre, armado con bolas de acero,
con un dado mágico en el bolsillo, se encargó de todo.
Como continúa haciendo, que para eso es el jefe. Y cuando
cierro los ojos te noto cerca, te veo haciendo magia para nosotros...
con un dado mágico en el bolsillo, se encargó de todo.
Como continúa haciendo, que para eso es el jefe. Y cuando
cierro los ojos te noto cerca, te veo haciendo magia para nosotros...
2 de octubre de 2006
Vidas a contraluz, de Raule & Roger
Diábolo Ediciones acaba de publicar "Vidas a contraluz", de los simpares amigos Raule y Roger, un álbum que recopila las historias publicadas anteriormente por Amaníaco Ediciones en formato grapa en "Cabos sueltos" y "Amores muertos", ahora en una cuidadísima edición en tapa dura, con una buena introducción a base de ilustraciones y bocetos.
Aunque divididas en dos partes diferenciadas, las historias muestran muchos lazos comunes, coincidencias que, seguro, serán constantes en la obra de estos dos tipejos. El magnífico y detallista trabajo visual de Roger se complementa a la perfección con los perfiles y panoramas creados por Raule: retratos angulosos a lo Egon Schiele, localizaciones mágicas y urbanas (ese faro que todos quisiéramos conocer, con unas escaleras que harían las delicias de Gaudí, un cuadro que parece cobrar vida, o las postales barcelonesas en las que se suceden los hechos), todo ello al servicio de una narración pausada y cruda en sus desenlaces, sorprendente en sus giros.
Agarren unas tijeras, recorten unos pocos centímetros de la película vital de unas cuantas personas, gente anónima que deja de serlo, como el vecino, la tendera del colmado del barrio, la profesora de sus hijos, el librero de la esquina o aquel señor jubilado con un poco de chepa que siempre se pasea por las calles con un cigarro a medio consumir. Todos ellos retratados desde un realismo que asusta, como si Raymond Carver hubiera lanzado el humo de su cigarro sobre el rostro de Schiele. Pues eso: corten un poco por aquí, otro poco por ahí, y observen, escuchen, lean: entrarán en las vidas de estos personajes, escucharán una oda triste por los recuerdos de desconocidos, oníricas y sobrenaturales representaciones de la crudeza de la vida, vestidas del sexo más apasionado o de la crítica social más humana posible, siempre con la misma fuerza expresiva en el discurso: la batalla contra el olvido, la historia es el recuerdo. Todo ello se encuentra en la sobrenatural negación de la realidad que es "Laura", en el recuerdo de un casual encuentro que jamás se repetirá ("Mary"), en la alineación imposible de dos mundos, ficción y realidad ("Emma"), en el fin de una ilusión ("Susana"), en el drama de un padre que no reconoce a su hija -¿o el de una hija que no reconoce a su padre?- ("Íntimos desconocidos"), en la eterna condena que padece un inventor de recuerdos (una obra maestra titulada "323 recuerdos"), en el ingenio -que no ingenuo- infantil sobre la triste historia de las dos Españas ("Tan sólo recuerdos"), en el sacrificio de una madre ("Viaje al paraíso"), en las prisiones de memorias que son los geriátricos ("Mundo hermético"), en la nebulosa desmemoria de una alcohólica ("El Danubio Azul"), en la cruel desconsideración hacia el amor ya olvidado (otra joya: "El amor y sus derivados") o en el destino de los últimos días ("Cementerio de elefantes").
Todas ellas, más los tres bellos poemas que nos regala Raule, son pequeñas píldoras que, como el gelocatil, cuestan de tragar, pero que una vez disueltas acaban estimulando la mente a base de golpear el corazón, de luchar contra las últimas gotas de alcohol de una botella que reclama el olvido. Todo gracias al esfuerzo de dos condenados: condenados a inventar recuerdos para nuestro placer. Un privilegio que no debiéramos dejar escapar.
Podéis encontrar "Vidas a contraluz", en el centro Fnac, en Planetacomic , o probar en el resto de tiendas especializadas en cómic de vuestra ciudad.
1 de octubre de 2006
Lived in Bars
Lived In Bars (Cat Power)
Hemos vivido en baresY bailado en las mesas
Trenes hotel y barcos que parten
Nadamos entre tiburones
Y volamos entre aviones en el aire
Se envía en las trompetas
El desfile de sillas de ruedas
Abre las mantas y airéalas un poco
Espadas y arcos, huesos y cemento
La luz y lo oscuro de la inocencia de los hombres
Conocemos tu casa muy bien
Y te despertaremos una vez hayamos subido
Todas tus escaleras
No hay nada como vivir en una botella
Y nada como acabarla, todo por el mundo
Estamos muy contentos de que vayas a volver
Cada león viviente descansará en tu regazo
El chico tiene un regreso el campeón el caballo
Quién va a tocar la batería la guitarra o el órgano con coros
Tan lejos como haber caminado de un extremo a otro de la playa
Nunca hemos cazado una visión de aquel hombre
Conocemos tu casa muy bien
Y tiraremos tu puerta abajo si nos estás allí
Hemos vivido en bares
Y bailado en las mesas
Trenes hotel y barcos que parten
Nadamos entre tiburones
Y volamos entre aviones fuera de aquí
Fuera de aquí
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Malta fermentada destilada, mezclada con naranjas del campo. Veo coches en la cuneta. Uno, dos, hasta tres. Es un día como otro cualquiera, me dice un buen amigo, pero hace sueño, aunque no bostece. Esa malta destilada con naranjas del campo me lleva de viaje, por calles con "talleres", repletas de "buenos sucesos", paisajes del "lynchniano" raval, del adornado "borneo", viviendo la noche bien acompañado, entre bares atemporales y futuros, entre sónicos sonidos que nos llevan de viaje, como esas naranjas. Al día siguiente hace más sueño, pero ahora sí bostezo. Viajo por los bares de la vida. Y bailo en sus mesas.
Cat Power - Lived in Bars on Jools Holland
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