-Joan Brossa-
Miro l'Albert, asseguda des del sofà. Es troba davant la finestra, observant a través del vidre. Seriós, callat, no parpadeja. M'apropo al seu costat, i miro a l'exterior.
Un semàfor en vermell. Un cotxe aturat en doble filera, amb els quatre intermitents encesos. El borratxo del barri, descamissat, que passeja. Llum en àmbar. Una noia obre la porta del cotxe, i s'escolta "Gloria", de Van Morrison. El borratxo, trontollant, s'atura a parlar amb un senyor. Llum verda. Es tanca la porta del cotxe, i dues ombres s'apropen, fonent-se en una de sola. L'espersor que havia de regar la gespa dels jardinets entra en funcionament, però el fil d'aigua, desviat, remulla al borratxo. S'encén el llum vermell del semàfor, i petites rodonetes transparents rellisquen a la finestra.
- Mira Albert! Hi ha gotes al vidre! Està plovent!
- De debó? Doncs m'he descuidat les ulleres a la feina...
Ens mirem. Per uns segons tot s'atura. Fins que ens abracem, i les nostres vides tornen a girar.
... ... ... ... ... ... ... ... ...
(traducció)
Nuestras vidas
Miro a Albert, sentada desde el sofá. Está delante de la ventana, observando a través del cristal. Serio, callado, no parpadea. Me acerco a su lado, y miro al exterior.
Un semáforo en rojo. Un coche parado en doble fila, con los cuatro intermitentes encendidos. El boracho del barrio, descamisado, que pasea. Luz en ámbar. Una chica abre la puerta del coche, y se escucha "Gloria", de Van Morrison. El borracho, tambaléandose, se para a hablar con un señor. Luz verde. se cierra la puerta del coche, y dos sombras se acercan, fundiéndose en una sola. El espersor que debía regar el césped del parque entra en funcionamiento, pero el hilo de agua, desviado, remoja al borracho. Se enciende la luz roja del semáforo, y pequeños círculos transparentes resbalan por la ventana.
- ¡Mira Albert! ¡Hay gotas de agua en el cristal! ¡Está lloviendo!
- ¿De verdad? Pues me he dejado las gafas en el trabajo...
Nos miramos. Por unos segundos todo se detiene. Hasta que nos abrazamos, y nuestras vidas vuelven a girar.
La puerta del vagón de metro se abrió, y todos los pasajeros bajaron. David era el último. Se levantó del asiento y se dirigió también a la puerta. Allí, barrando su paso, esperando en el andén, se encontraba un señor mayor, arrugado, con un ligero bigote canoso y una calva bien pulida, de sonrisa y mirada exageradamente joviales. Vestía una camisa blanca adornada con una pajarita marrón oscuro, y movía su cabeza alegremente, parecía asentir a todo, y a la vez sostenía en equilibrio una bandeja con un vaso de agua.
- Soy el revisor de salida -exclamó, emocionado, con sus ojos pequeños bien abiertos.
- No llevo billete -respondió David, estupefacto, buscando en los bolsillos.
- Pues sin billete no puede bajar del vagón.
David no sabía qué decir. El señor seguía sonriéndole.
- No se preocupe, espere un poco. Quizás en la próxima parada ya tenga billete. ¿Quiere un vaso de agua?
- No, gracias, ahora no.
- Bien, pues que tenga un feliz día.
Y el revisor se despidió, con una sonrisa de oreja a oreja, levantando su palma derecha mientras su otra mano seguía sosteniendo la bandeja. David contestó el saludo, mientras las puertas se cerraban. Se sentó en los asientos, solo, y el vagón volvió a adentrarse en el túnel.
David seguía sin pestañear.

Nos podíamos haber conocido frente a frente, sentados en los pupitres de una biblioteca, entre libros y libretas, calculadoras y lápices; o en la barra de un bar, escuchando música y caminando por el lado oscuro, con una cerveza mexicana en las manos; o en las cómodas butacas de un cine, con nuestras mangas rozando en el reposabrazos, esperando leer los subtítulos de una película en blanco y negro.
Pero no nos conocimos.
Tan sólo nuestras miradas,
unos segundos,
cruzando aquella calle,
en aquel semáforo.
Tú en una dirección.
Yo en otra.
Reflejados en el espejo,
primero nos acercamos,
luego nos alejamos.
sigo
porque todo el mundohabla del mal tiempo, y qué puede uno hacer,más que preguntarsesi es realmente cierto.
y hoy es un día paramarcar en el recuerdo,con la cera de una velarecién encendida;
para acompañar a Eric en su viajeen el cohete de plata,y avisar: Hey Joni,vamos a cruzar la brisay pensar en mañana,
porque hoy no hace mal tiempo,
daydreaming days
in a daydream nation...