Está oscuro y no se ve nada, pero escucho la pequeña cuchara de acero golpear contra la taza de café; doy vueltas con ella, mientras huelo una tetera de hierro forjado sobre la mesa, que impaciente lanza vapor sobre mi rostro. El azúcar que reposaba en el fondo del recipiente se marea en remolinos líquidos, volando en círculo hacia la superficie, otro suicidio. Y entonces, desde una emisora no encontrada en el dial, una voz amenazante y rota surge del altavoz apoyado en la pared, al otro lado de la mesa: "Si puedes, levántate." Y vuelvo a dar vueltas, aunque el azúcar ya no repose.
19 de febrero de 2007
Cucharas (INLAND EMPIRE)
Está oscuro y no se ve nada, pero escucho la pequeña cuchara de acero golpear contra la taza de café; doy vueltas con ella, mientras huelo una tetera de hierro forjado sobre la mesa, que impaciente lanza vapor sobre mi rostro. El azúcar que reposaba en el fondo del recipiente se marea en remolinos líquidos, volando en círculo hacia la superficie, otro suicidio. Y entonces, desde una emisora no encontrada en el dial, una voz amenazante y rota surge del altavoz apoyado en la pared, al otro lado de la mesa: "Si puedes, levántate." Y vuelvo a dar vueltas, aunque el azúcar ya no repose.
9 de febrero de 2007
Asesinato en tiempos verbales
En las cuerdas de aquella guitarra
descansaban muchas historias,
la última de las cuales sonará
cuando el dedo de una mano
las vuelva a pulsar, rozándolas.
Un sonido envolvió todo, y las cuerdas despertaron.
Bailan en círculos deshaciéndose del mástil
y se acercan al cuello, rodeándolo suavemente.
Y apretaron.
Aprietan hasta que la música cesa.
"No nos quería", dicen.
Y en realidad nadie sabe
si ésta fue la última historia
de las cuerdas de aquella guitarra.
Ni si lo es.
Ni si lo será.
descansaban muchas historias,
la última de las cuales sonará
cuando el dedo de una mano
las vuelva a pulsar, rozándolas.
Un sonido envolvió todo, y las cuerdas despertaron.
Bailan en círculos deshaciéndose del mástil
y se acercan al cuello, rodeándolo suavemente.
Y apretaron.
Aprietan hasta que la música cesa.
"No nos quería", dicen.
Y en realidad nadie sabe
si ésta fue la última historia
de las cuerdas de aquella guitarra.
Ni si lo es.
Ni si lo será.
(guitarra de Kurt Wagner -Lambchop-, Casino l'Aliança del Poblenou BCN 07122006)
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