Al salir cerré la puerta y me di cuenta de que había olvidado las llaves. Me giré hacia ese muro infranqueable con cerradura. Y entonces lo vi. Aunque hacía mucho tiempo que vivía solo, un ojo me observaba fijamente desde el otro lado de la puerta, a través de la mirilla.
(sí, algo chirriaba en el primer texto escrito, y jodía. pero mi editora supo encontrar ingredientes donde otro sólo vería palabras. justo para que el texto pasara a ser chirriantemente inquietante. como las puertas que chirrían por la noche y dan repelús. tengo mucha mucha mucha suerte, pero eso ya lo dije, creo.)