24 de diciembre de 2009

Feliz Navidad [o muchos Vernes]



Miguel Strogoff a Kevin Costner, el mensajero del futuro:


es decir, algo rápido e interesante, algo que complemente a la perfección el discurso perenne previo a un brindis repetitivo, a un loop de brindis, a un dj haciendo scratch con el brindis, algo que acompañe a los langostinos y al buey, a los tres camellos pasando coca, al caganer y su flora intestinal, al mando a distancia y a Raphael, claro, siempre a Raphael, ocurrente como nadie felicitando las navidadesy Alaska y sus labios, sus labios endecasílabos de i love you baby, bajando esa escalera de glamour gitano y sexo, es decir, algo ocurrente como aquella ocurrencia del verdadero marciano de nuestra civilización, porque como ya dije un día, que el sol salga en la luna es una paradoja que sólo supo escribir Julio Verne, porque algo rápido e interesante podría ser, por ejemplo, desear muchos, pero que muchos Vernes, y ya está, ¿no?

16 de diciembre de 2009

Correo electrónico para Roland Emmerich desde Dublín (Dublín II). Asunto: En Dublín no hay perros



No hay perros en Dublín. Yo veo La Realidad de Dublín y La Realidad de Dublín es que no hay perros en Dublín. Una situación inquietante en la que nunca había pensado. Que no haya perros en Dublín es una situación muy extraña. Es una situación casi apocalíptica. Creo que escribiré un correo electrónico a Roland Emmerich y le explicaré que no hay perros en Dublín. Él sabe de estas cosas. Roland Emmerich sabe mucho de estas cosas. Roland Emmerich es el Dr. Quatermain del Apocalipsis. Supo encontrar a Godzilla donde otros sólo vieron King Kong’s de juguete. Grandes, sí, muy grandes, pero de juguete. Roland Emmerich sabe de estas cosas. Roland Emmerich es como Mike Donovan, pero como el Mike Donovan de verdad, el verdadero héroe de la resistencia [V era la palabra en clave], el verdadero héroe del Independence Day más largo de la historia, del Apocalipsis más largo de la literatura por el que Bill Pullman [también llamado El Presidente] ganó el Premio Nóbel de la Paz a los mandos del Halcón Milenario [fabricado en Detroit, claro está], después de ensayar tres noches seguidas jugando al Plaga Galáctica en la base secreta de la Casa Blanca, en Bel-Air. Roland Emmerich sabe de estas cosas. Roland Emmerich sabe mucho del Apocalipsis porque Roland Emmerich es el Apocalipsis. Creo que Roland Emmerich ha de saber cuanto antes que en Dublín no hay perros. Creo que voy a escribir un correo electrónico a Roland Emmerich. Porque que en Dublín no haya perros es algo realmente muy extraño. Es un Apocalipsis muy extraño.

14 de diciembre de 2009

Dublin (I): What we know