23 de octubre de 2010

La República: Jaime Peñafiel no es Roland Emmerich (homenaje a la Factoría Bruguera)


Buscaba aquella tarde un rostro geométrico de líneas sin trazar y no se me ocurrió mejor lugar que remover entre las paredes de cartones de la República, siempre lugar extraño, tiempo escapado. Era aquel un momento complejo en el que se presentaba ante mí, una vez más vulgar escoria obrera y voluntariosa obligada a contar en fracciones de ocho horas, se presentaba ante mí, decía, la grotesca ironía monárquica sabelotoda. No quería recordar a Roland Emmerich. No pintaba nada Roland Emmerich en aquel cómic, pero sí su pareja de baile, Jaime Peñafiel y la armonía ociosa y coloreada de las gafas recogidas en sus manos, la armonía de la verdad polisémica para unos, monoteísta para otros. Nuevas definiciones de la aburrida mentira en el diccionario Vox de color rosa. Enriquecer la patria a base de sinónimos también puede ser motivo de celebración de fracs y pamelas, de tacones e impuestos a cuenta de Sergio Ramos, otro Robin Hood con gomina. Jaime Peñafiel sería un Doctor No entrañable en la Factoría Bruguera, tan mayúscula y necesaria como una monarquía cualquiera. Pero dejémoslo aquí y fumemos un habano, aunque no podamos tragar el humo y hablar a la vez.

12 de octubre de 2010

Caprica


Éramos tú y yo sentados en aquel parque de Historia líquida. Éramos tú y yo y un futuro transparente en el que observábamos vehículos vacíos transitando el vacío del espacio exterior: un océano [el silencio de Caprica] sólo roto por nuestro silencio.


9 de octubre de 2010

Sun Kil Moon - Admiral Fell Promises (Caldo Verde, 2010)




El característico registro de Mark Kozelek no deja de confundirse en un sinfín de rostros, un juego de máscaras que haría las delicias del Kubrick más onírico y huidizo, a imagen y semejanza de los devaneos – a menudo caprichosos – que Neil Young ha protagonizado a lo largo de su carrera. Admiral Fell Promises (Caldo Verde, 2010) es la cuarta referencia que el de Ohio firma bajo las siglas de Sun Kil Moon, ahora algo alejado de las tonalidades igualmente austeras pero más eléctricas firmadas en sus últimos trabajos (April -Caldo verde, 2008- fue una pequeña y tímida gran obra cuyas guitarras recordaban fielmente las pulsiones del abuelo canadiense y los añorados Crazy Horse). Kozelek vuelve a ofrecer un disco intimista y acústico, aunque sólo en apariencia más cercano a los trabajos o actuaciones que suele protagonizar de forma homónima, ya que existen matices novedosos y atractivos apreciables ya en los toques flamencos del primer corte del disco, Âlesund, así como en los ultimísimos segundos del disco, pequeñas esquinas basadas en un uso clásico de la guitarra que aleja a Kozelek del folk profundamente americano que parecía querer barnizar el LP (curiosa la coincidencia conceptual con el lanzamiento del disco de Howe Gelb & the Band of Gypsies, Alegrías). En un elegante ejercicio mutante el dueño de Caldo Verde cruza al maestro Joaquín Rodrigo con el fingerkeeping de John Fahey, al pop de Simon & Garfunkel con la delicadeza de Leonard Cohen, Paco de Lucía y Vic Chesnutt. Y como si nada, siempre la misma belleza: temas como Third and Seneca, The Learning Trees, You Are My Sun o la mediterránea Bay of Skulls son un sutil cambio de registro, un camino sentido y melómano que ya en plena eclosión del postrock más sosegado, allá por los noventa, recorrían exploradores inquietos como Gast del Sol o Pullman. Admiral Fell Promises supone más duende y alegría -solitaria- para este otoño.



3 de octubre de 2010

VIAJE


Para mi padre Andrés, que nos dejó tal día como hoy, hace 5 años.


Elegir el lugar. Pero es el momento quien te elige a ti, lo cual no deja de ser una ventaja tramposa e insoslayable, injustamente tratada como justa, un discurso en el que el conferenciante habla de destino cuando en realidad sólo trata de eliminar del vocabulario la palabra tiempo. Otro holocausto. En el error vespertino buscaremos la errancia de la próxima mañana: el viaje espacial y temporal donde no exista el destino: sólo el olvido de lo superfluo, las canas de la desmemoria, el abrazo del padre al hijo, del hijo al padre.


2 de octubre de 2010

Nexus 7 [poema_treinta y cinco]



[...] y observar el extraño y sigiloso proceso

en el que muere


un árbol.