29 de junio de 2011

Horizontales

"Horizontales son los mares, las vías de los trenes, las teorías científicas, la mirada de Clint Eastwood cuando estrecha la mano al feo y al malo, el teclado de tu PC, el vuelo giratorio de la falda de un derviche, la Velvet Underground, las playas, el horizonte que guía a los rizomas, los circuitos de Fórmula 1, las redes ciberconectadas, los poemas en prosa". 

 Agustín Fernández Mallo (fragmento extraído de la antología Campo Abierto, DVD Ediciones; 2005).

16 de junio de 2011

Nerón come uvas en La Otra Paz (Parc de la Ciutadella; BCN 15/06/2011 #15M #15M15J )


Para algunos los problemas comenzaron ayer, y ése sólo es otro de los problemas. Al igual que el de la generalización despectiva: "Los indignados" como nombre y estigma finalmente perfilado. Perfilemos los peinados bien y la vestimenta guay. Elegancia y apariencia. La vacuna para alzarse como maravilloso ejemplo para la sociedad. Políticos y similares que no parecían tan indignados ante el culebrón sinsentido de corrupciones, pelotazos financieros, desahucios indignos, escandalosas cifras de paro o recortes sociales. La paz que nos ofrece el sistema. La paz impersonal.

Nerón comiendo uvas.

Una paz que nos expulsa. Como los actos violentos en la Ciutadella. No me representan. Ningún acto violento me representa. No los quiero. Los repudio. Me dio asco ver atentar contra la integridad de diputados electos. No es ésa la vía. Pero no voy a permitir que nadie me venda "una paz" indigna. No quiero una paz descompuesta en la que unos pocos se coman las uvas y el resto sea una simple variable residual y aleatoria del modelo.

Si ayer alguien vio algo que no le gustó, que empiece a hacerse preguntas.

Que abra sus ojos.

Que mire.

Que se atreva a no quedarse cerrado en casa.

Encontrará muchos motivos para indignarse.

Yo lo estoy más que nunca.


9 de junio de 2011

Cuento kilómetros, de Mario Crespo


Tras una primera novela (LS6; Bohodón Ediciones, 2010) en la que ya se vislumbraba como núcleo y cuna de conflicto la relación del individuo con (y contra) el espacio que ocupa, el autor zamorano Mario Crespo insiste con Cuento kilómetros (Ed. Eutelequia, 2011) en la idea de viaje y movimiento, de búsqueda y ocupación nómada del lugar como rasgo distintivo de la personalidad íntima del sujeto. La dimensión ética del individuo agarra el timón del texto, con todas sus contradicciones y reivindaciones, narradas a partir de las crónicas y saltos que sobre el mapa realiza Claudio Rivera, álter ego basculante del propio autor, en 10 años de discrepancia vital y comprensión retrospectiva hacia la madurez. Breves episodios narrados por el propio protagonista, pero también por sus sucesivos acompañantes, incluido el propio Mario Crespo, en un juego de desdoblamiento de miradas, de distanciamiento escenográfico de la voz con el que el autor intenta expandir su perspectiva, objetivizar la secuencia que se le aparece, entenderla (o al menos, tratar de hacerlo) y rebelarse. Transitando a través de 13 países puede sorprender la curiosa sucesión lineal que acaba suponiendo el desarrollo de la acción: los fragmentos, es decir, los saltos temporales y geográficos, no parecen tales, sino una característica más, desde luego importante, de Claudio Rivera, versión reivindicativamente nerviosa del tradicional viajero beatnik, que transita por un solo hogar (una carretera, un continente, un mapamundi) para descubrir que “yo no es otro”, sino que “yo” somos las ciudades que pisamos, los lugares de los que nos expulsan o las personas que nos narran. El viaje de Claudio Rivera es la huída inquieta del día a día: de Zamora a Platja d’Aro, y de allí a Londres, Colliure, Nápoles, Salamanca, Bergen, Oslo, París, Budapest, Marrakech... Mario Crespo teje en Cuento kilómetros una obra fronteriza en la que espacio, tiempo y persona acaban fundidas en una inesperada expansión centrípeta que muestra que el hogar, como el conocimiento, no requiere de paredes, sino más bien de trayectorias.
* * *
La presentación de Cuento kilómetros en Barcelona, será el próximo viernes 10 de junio a las 19.00, en Fnac L'Illa (Av. Diagonal 549), y correrá a cargo de Jordi Carrión, Francesco Spinoglio y el propio autor, Mario Crespo.

5 de junio de 2011

poema_cuarenta


ordena el color azul

a tu albedrío


tendrás un mar

a tus pies



2 de junio de 2011

Pequeñas píldoras de amor: la otra crónica de Primavera Sound 2011


Contracrónica de Primavera Sound 2011, clicando aquí.


Swans; Primavera Sound 2011, Barcelona


La georevolución de Primavera Sound. PS es un concepto musical urbano y viral que ocupa sutilmente el territorio, expandiendo su particular influencia en esta ciudad de tiempos convulsos: conciertos en el metro, en bares, en parques, en la calle, en hoteles... Tanto la #acampadabcn de Plaza Catalunya, recordada sobre el escenario por Alan Sparkhaw (Low) y Javis Cocker (Pulp), como los señores del Hotel Vela podrían encajar en este atracón musical de primavera, unageorevolución que no será televisada, pero sí musicada y tuiteada. Ya no podremos saber qué pensaría sobre ello el gran Gil Scott-Heron, que nos dejó durante la jornada del viernes, y a quién los escoceses Mogwai dedicaron parte de la supernova que lanzaron desde el nuevo escenario bautizado como Llevant, y que también podría haberse denominado “Galaxia lejana, muy, muy lejana”, en honor a George Lucas que, al igual que Julio Iglesias, Chuck Norris o David Bowie, tampoco estaba en el cartel este año. 
Mens sana in corpore sano. PS2011 apuesta definitivamente por una puesta a punto. Todavía no hay estaciones de bicing en el recinto, pero caminar de un escenario a otro es un sano y quilométrico ejercicio para la masa de asistentes: barbilampiños y barbudos, labios fundidos en carmín rojo, ataviados con modernas gafas y complementos Adidas, se encontraron reconvertidos en olímpicos deportistas con los que se solidarizaría el monstruoso Nick Cave (Grinderman), quien subió y bajó las escaleras desde el escenario principal hasta el público entre unas 20 y 50 ocasiones. Por si no había poco con el ejercicio físico, PS2011 amagó con un intento de festival abstemio: un sospechoso cruce de cables informático que dejó secos a muchos durante horas, pero que acabó redimensionando el consumo una vez solucionado el entuerto. Como prueba de ello, el pedal con el que el supervitaminado Jonathan Donahue (Mercury Rev) subió al escenario durante la recreación rockera y psicodélica del Deserter’s Songs. Pero claramente los que se llevan la palma en cuanto a aguante, erigidos en el orgullo de la futura generación de la jubilación tardía (también llamada Next Generation ZP Forever) son los eternos Alan Vega y Martin Rev, longeva pareja que forma la banda de protoelectrónica punk Suicide, que si bien con alguna que otra dificultad de movilidad y dicción lograron meter al público en su bolsillo de drones, perfecto medicamento para la sordera esquizofrénica, pero no contra ella (Einsturzende Neubaten, Mogwai o los Swans de Michael Gira aprovecharon el eco para levantar sus propios muros): en PS2011 no se aceptan vacunas contra el sonido.
Moda psicodélica y estampas para el álbum. Los balanceos de la teclista de Moon Duo crearán tendencia con toda seguridad, dado que sería imposible bailar de otro modo con otro corte de pelo. No así la exageradamente vestida PJ. Harvey, ni los pantalones por encima del ombligo de Eleanor Friedberger, la cantante de la banda más freak del festival, The Fiery Furnaces, híbrido mutante entre Patti Smith y Charles Chaplin. Sólo por no dejar nada en el tintero, alguien debiera decirle a Paul Banks, frontman de Interpol, que su reloj o “peluco” no se estila en estos lares, y a los miembros de Fleet Foxes que estaban muy guapos con unos sombreros de lana que consiguieron elevar la temperatura del festival (sus voces también). De los disfraces de Sufjan Stevens y de la banda estadounidense Of Montreal mejor no hablar, ya que por suerte su música lo hace mejor. Tan sólo insistir en que podrían haber prestado las alas al volador Jonathan Donahue (Mercury Rev): hubiera tardado menos en entrar en órbita. Como siempre, la estética (oh, sí) no descansa en territorio moderno. 

Cápsulas de amor. 
Nadie sabe qué rostro tiene la encapuchada figura que año tras año se dedica malévolamente a coordinar la parrilla del festival, y que este año rizó el rizo al influir en los arbitrajes y en la UEFA, regalando el acceso del Barça al Festival, es decir, a la final de la Champions: Mourinho no lo sabe, pero el culpable lo encontrará en PS2011. Forzados a renunciar, había que bascular de escenario en escenario en busca de excelentes momentos: James Blake, tUnE-yArDs, Glenn Branca, Kurt Vile o The Album Leaf son pequeñas píldoras de amor que no sacian nuestra sed: la perfecta definición de lo que significa San Miguel Primavera Sound, el mejor de los virus.