31 de marzo de 2013

Frontenis

En otro tiempo este porche fue una pista de frontenis. Mi raqueta era una Dunlop extraña, pues la disposición de sus cuerdas era cruzada, imitando la forma de una telaraña. Las tablas que se apoyan sobre la pared fueron transformadas por mi padre en una mesa de ping-pong. La red la fabricó cortando una malla de plástico color verde.

Las formas cambian, pero no su código genético.