6 de mayo de 2013

Espectadores


Hoy, en mis sueños, he asistido a una ceremonia de entrega de los Oscar en la que ganaba el premio a mejor película de habla no inglesa un film español. El premio lo recogían la directora y los actores. Entre ellos, también se encontraban tres chimpancés y un caballo que habían participado en la película. Los animales se desbocaban de alegría. Se volvían locos en el escenario. No había forma de calmarlos. Era un pánico circense, grotesco. Poco a poco han conseguido desaparecer todos los personajes (¿qué otra cosa eran?) por una puerta lateral. El caballo, al salir, propinaba una coz a uno de los actores. El escenario quedaba completamente vacío durante largos minutos. Mientras tanto, el auditorio en absoluto silencio. Un silencio infinito. 

Como si no existiera nadie
sentado en las butacas.