7 de noviembre de 2014

Whatsapp: carta de Felice Bauer a Franz Kafka

En estos días se habla mucho de Whatsapp y el double check verde o azul, del no check [no news, bad news], de la sospecha incómoda, ansiosa o celosa, y pienso sobre la correspondencia, en su evolución a lo largo de los años, a partir de la lectura de las "Cartas a Felice", de Franz Kafka. La lectura sincopada en la que me adentro desde hace meses en las cartas que Kafka escribió [y envió], a Felice Bauer me tienen hipnotizado. Leídas en sucesión líneal me encuentro ante un conjunto de fragmentos que conforman el cuerpo de una novela de no ficción epistolar, excelente además, que muestra el arrebato y la pasión desde [y mediante] la literatura. 

Pero recupero el hilo sobre el hábito de la correspondencia, sobre el hábito actual, en relación a esta historia de amor, maravillosamente editada por Nórdica Libros. Tan sólo se conservan las más de quinientas cartas de Kafka, no así las de Felice Bauer perdidas en algún extraño limbo, por lo que de alguna manera y quizás necesariamente, primero tuvieron que ser olvidadas. Son elipsis a intercalar entre las palabras del autor checo. Las cartas de Felice no existen, al menos en apariencia, física y materialmente. Me pregunto los motivos, escruto una historia que ni me pertenece, ni debiera pertenecerme. Imagino sin vergüenza, sin resuello. Ficcionalizo y al poco, me doy cuenta de algo importante: la trampa electrónica es el milagro que obra al enviar una carta y no perderla, el no sufrir la sensación de lanzar lo escrito sin posibilidad de regreso, el abandono del texto, vivir el duelo de lo grabado en tinta. Hoy, lanzamos al aire o al mar esa carta, pero ésta no nos abandona sino que podemos disponer y disponemos de ella, automáticamente archivada. No obstante jamás acudimos a la carta enviada, a la relectura, como no pudo hacer Kafka, a quien imagino quemando o escondiendo tal compendio de sensaciones íntimas, pero salvaguardando copias para sí mismo, antes del envío definitivo. Kafka esperaba con ardor la respuesta de Felice, y mientras esperaba continuaba escribiendo compulsivamente. 

Seguimos como él, como antes, escribiendo y esperando la respuesta, la cual [si llega] se archivará muy cercana a nuestra paciencia e impaciencia: Gmail, Whatsapp, Messenger guardan nuestra correspondencia: la escrita y la recibida. Y aunque sólo nos interese la recepción, el feedback, llegue éste o no, que levante la mano aquel que se atreva a suprimir definitivamente esos envíos bidireccionales. Nuestra pequeña biografía se halla escrita en la intimidad de esas palabras y en las elipsis contenidas en ellas. Somos seres epistolares, íntimos, bandejas de entrada y elementos enviados de un franzkafka@gmail.com cualquiera.


Coda:

"Carta de Felice Bauer a Franz Kafka"

Publicada en Obituario Magazine #15