5 de agosto de 2015

Simetrías [5]: la novela luminosa



La primera entrada del "Diario de la beca", prólogo extenso y casi infinito de "La novela luminosa" de Mario Levrero, también y a su vez extensa e infinita, está fechada en un sábado 5 de agosto de 2000, hace exactamente quince años.

Dice Levrero: "No estoy seguro de cuál fue exactamente el origen, el impulso inicial que me llevó a intentar la novela luminosa, aunque el principio del primer capítulo dice expresamente que este impulso procede de una imagen obsesiva, y la imagen es suficientemente explícita como para que el lector pueda creer en esa declaración inicial. Yo mismo debería creerla sin ningún tipo de vacilaciones, pues recuerdo muy bien tanto la imagen como su condición de obsesiva, o al menos de recurrente durante un lapso lo bastante prolongado como para que me hubiera sugerido la idea de obsesión. Mis dudas se refieren más bien al hecho de que ahora, al evocar aquel momento, se me aparece otra imagen, completamente distinta, como fuente del impulso; y según esta imagen que se me cruza ahora, el impulso inicial fue dado por una conversación con un amigo. Yo había narrado a este amigo una experiencia personal que para mí había sido de gran trascendencia, y le explicaba lo difícil que me resultaría hacer con ella un relato. De acuerdo con mi teoría, ciertas experiencias extraordinarias no pueden ser narradas sin que se desnaturalicen; es imposible llevarlas al papel (...). Yo tenía razón: la tarea era y es imposible."

Es miércoles, 5 de agosto de 2015. Las imágenes, en plural singular, se suceden de forma discontinua en una secuencia en la que no tienen cabida tiempo ni espacio. 

Luego, aparece la paloma,
los hechos luminosos.

Narrada o no, la gran belleza.