26 de marzo de 2014

Un poema de Charles Simic ("Un siglo de nubes aglomeradas...")


Un siglo de nubes aglomeradas. Barcos fantasmas que llegan y parten. El mar más hondo, más vasto. El loro de la jaula de bambú hablaba varios idiomas. El capitán del daguerrotipo tenía las mejillas pintadas de rojo. Se trajo del trópico una muchacha medio desnuda a la que tuvieron encadenada en el ático incluso después de que él muriera. De noche hacía sonidos que parecían cantos. El capitán habló de una raza de hombres que subsistían sólo con aromas florales. Esto hizo que su mujer y su madre rezaran una plegaria para la salvación de las almas no bautizadas. Una vez, sin embargo, sorprendimos al capitán quitándose la barba. ¡Era falsa! Debajo tenía otra barba de aspecto igualmente absurdo.
Era la época de las terrazas de observación ocupadas. Aún se usaban las lenguas muertas del amor, pero también mucho silencio, mucho gritar silencioso a todo pulmón.

De El mundo no se acaba
premio Pulitzer de poesía 1990 
(Vaso Roto Ediciones, traducción de Jordi Doce)