3 de febrero de 2006

Cartas de ajuste

Un día tonto te levantas más preguntón que de costumbre, sin tener a nadie más a tu lado que a ti mismo, a quién bombardearás a estupideces (y sincerémosnos ¿qué hay de malo en ello?). Pues eso, que me lío. Más preguntón que de costumbre. ¿Y qué motivo puede haber? Pues, por ejemplo, tener esa extraña sensación (como la del protagonista de El protegido, que de golpe y porrazo se da cuenta que nunca ha enfermado) de cómo puede ser posible que uno no se haya dormido nunca por la mañana, cuando la luz ha fallado, y te manda el radioreloj despertador a hacer puñetas. Y es que tampoco es que uno no crea en fenómenos extraños, que no es el caso. Creo saber lo que pasa. Mi radioreloj me avisa, me habla: "Ey, cuidadito, que se ha ido la luz, que la alarma no sonará a la hora que esperas." Y sí, esos parpadeos centelleantes de luz fosforita verde, que iluminan en código morse la pared de mi habitación logran lo que parece imposible: me despiertan. A veces lo hacen a una hora intempestiva en la que me felicito por su compañía a la vez que, atento, recompongo su estatus horario normal, preparando la fatídica hora que un diablillo en Fecsa Endesa quería borrar. Y eso, amigos, es un milagro tecnológico. Interferencias hechas diálogo. ¿Y qué más? Ahora sólo hago que buscar en la multitud de canales de TV de que disponemos en el dial (no con mi TDT, con el que de momento veo menos canales que con una vieja ELBE), y buscar alguna carta de ajuste. Porque de pequeñito la recuerdo, bonita, en blanco y negro o en color. Y seguro que también trataba de decirme algo. Quién sabe, quizás sólo decirme "Chavalín, mueve un poquito más la ruedecita del UHF, que me verás mejor a mí y a los dibujos de Tom Sawyer ". Y busco, porque ansío saber qué me dirá ahora.

6 comentarios:

Gemmagem dijo...

Os voy a contar la verdadera historia de este relato...
Sergisonic, odia la musiquita de mi despertador y veo que pretende convencerme que es una especie de superhéroe a lo bruce willis que no necesita despertador. Yo por si acaso el lunes también pondré la alarma, aunque sea sólo para tocarle un poco las narices :)

Gemmagem.

R A U L E dijo...

Ah, siempre hay un trasfondo tras cada historia. Y yo que pensaba que era un tipo raro por dialogar con la tele apagada en mitad de la noche. Abrazos sonámbulos.

sergisonic dijo...

Teniendo en cuenta que el despertador del que habla G. es el de su móvil, y no el de ningún radioreloj, a la única conclusión que llego es que que quiere robarme protagonismo. ¡Que se abra ella un blog!
Besitos sónicos a los amigos sonámbulos.

Anónimo dijo...

jejeje, uff, yo estaba pensando :ah, es tan "catalán", tan trabajador..pero resulta q es la musiquita.
yo pongo dos despertadores, comprados en un bazar chino...montan tal bulla, si los dejo, q cuando empieza el 1º- va in crescendo- ya estoy desactivado el 2º y así comienzo a despertarme. Y refunfuñando un poco, me levanto.
La carta de ajuste siempre fué misteriosa, sí.
feliz semana a todos.
siloam
muacsss.

manuel h dijo...

Cuando desaparecía la niebla y aparecía esa carta de ajuste en blanco y negro era que en pocos minutos iba a empezar la tele.
Ahora ya casi no hay porque para empezar algo, antes tendría que terminar.

mamen somar dijo...

y lo mío si que es de médico que antes de que suene el despertador ya estoy despierta. Fíjate que la semana pasada el despertador estaba desconectado y yo no me he dado cuenta hasta el sabado. Hasta los domingos me despierto a las seis (y me duermo de nuevo hasta las doce, claro) que una es madrugadora pero no idiota.
Es peligrosísimo levantarse con el día preguntón,acabas loco o con un motón de respuestas que no te valen para nada. Tal vez la verdadera respuesta éste en la carta de ajuste que se perdió hace años no sé donde...
Un beso
Mamen