En la revista literaria Zenda podéis leer 5 poemas del libro a modo de muestra.
Ha sido un placer maravilloso contar para la contraportada con las palabras de la escritora Ana Gorría, que aquí os dejo:
En la revista literaria Zenda podéis leer 5 poemas del libro a modo de muestra.
Ha sido un placer maravilloso contar para la contraportada con las palabras de la escritora Ana Gorría, que aquí os dejo:
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| http://www.jgballard.ca/uncollected_work/what_i_believe.html |

metáfora.
(Del lat. metaphŏra, y este del gr. μεταφορά, traslación).
www.rae.es
“Porque, antes de marcharme de forma definitiva, quisiera decirles que el odio es también una fuerza creativa”.
Kiko Amat
1.
Al igual que la publicidad no tuvo pudor en servirse de la poesía para construir mensajes metáforicos y elípticos que pretendían hipnotizar en un sentido mercantil al receptor, David Refoyo y su original y contundente poemario Odio (
2.
En Odio el autor no huye de la tradición, sino que reformula la forma de expresión de la reivindicación y protesta. Y si la publicidad se apropió de la poesía, es ahora ésta la que se apropia del eslogan, la deformación poética y profesional del autor facilita y provoca
3.
Así, el autor nos traslada en un viaje desde las entrañas de lo intangible para abofetearnos a base de versos de cruda y nada complaciente realidad. Porque el odio, en palabras de Kiko Amat, “es también una fuerza creativa” (Mil Violines, Mondadori; 2011). Narraciones poéticas que nacen de aparentes mensajes utópicos y positivistas, para acabar mostrando con virulencia la contaminada sinrazón terrenal que respiramos, mediante una prosa poética fragmentada y cortante, repleta de sucesiones de sintagmas nominales que deconstruyen el gran sueño de occidente (no en vano las secciones del poemario son un listado de productos, quizás en un índice demasiado ordenado que puede disminuir la sorpresa-), que se contraponen a la felicidad inexistente y mercantilizada (“sinceramente,/ a todos nos gusta vivir bien”, p. 18): la violencia está presente en las calles, en las empresas, en las mentiras del corte publicitario (“recuérdalo/ nuestro producto no existe, pero lo deseas”, p. 23), en las familias, en el sexo (“venga, cariño, puedes seguir soñando/ pórtate bien/ silencio// Placer adulto”, p. 37), en el genocidio político de la cultura (“y ahora nos gobiernan esos débiles/ que enviaron a Nietzsche/ y a su séquito de drogadictos/ artistas/ bohemios/ inquietos/ a malvivir a las afueras/ condenados al hambre”, p. 50).
El trabajo de Refoyo perfila con nuevos pinceles un tratamiento hiperrealista de la poesía, un nuevo sistema productivo de metáforas, que hace mutar el producto artesanal. El nuevo realismo también es realismo. Siguiendo la cita de Vicente Luis Mora en Singularidades, “Si, como escribía John Cage en Silence: “el arte cambia porque las ciencias cambian”, ¿qué clase de avance artístico pueden proponer unos poetas anacrónicos que ignoran no sólo sus cambios, sino sus estados primordiales?”. Odio mira hacia el presente sin olvidar el retrovisor ni su inverso. Poesía en la publicidad, publicidad en la poesía. La irrupción de la vida total en poesía sólo puede hacer de ella un arte aún más verdadero.