Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

15 de octubre de 2025

Principio de entropía (Eolas ediciones; 2025)


Ya se encuentra en librerías mi poemario Principio de entropía, publicado por Eolas Ediciones, y lo podéis encontrar en vuestra librería de referencia (aquí) o adquirirlo en la página web de la editorial (aquí).

En la revista literaria Zenda podéis leer 5 poemas del libro a modo de muestra.

Ha sido un placer maravilloso contar para la contraportada con las palabras de la escritora Ana Gorría, que aquí os dejo:

15 de noviembre de 2011

Credo, de J. G. Ballard


http://www.jgballard.ca/uncollected_work/what_i_believe.html


Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, liberar la verdad que hay en nosotros, alejar la noche, trascender la muerte, encantar las autopistas, congraciarnos con los pájaros y asegurarnos los secretos de los locos.

Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de un choque de autos, en la paz del bosque sumergido, en la excitación de una playa de vacaciones desierta, en la elegancia de los cementerios de automóviles, en el misterio de los estacionamientos de varios pisos, en la poesía de los hoteles abandonados.

Creo en las pistas de aterrizaje olvidadas de Wake Island, señalando a los Pacíficos de nuestras imaginaciones.

Creo en la belleza misteriosa de Margaret Thatcher, en el arco de sus fosas nasales y el borde de su labio inferior; en la melancolía de los conscriptos argentinos heridos; en las sonrisas perturbadas de los empleados de estaciones de servicio; en mi sueño sobre Margaret Thatcher acariciada por ese joven soldado argentino en un motel olvidado, observados por un empleado de estación de servicio tuberculoso.

Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus fantasías, tan cerca de mi corazón; en la unión de sus cuerpos desencantados con los rieles de cromo de las góndolas de supermercado; en su cálida tolerancia de mis propias perversiones.

Creo en la muerte del mañana, en el acabamiento del tiempo, en la búsqueda de un tiempo nuevo en las sonrisas de las mozas de los bares de las rutas y en los ojos cansados de los controladores de tráfico aéreo en aeropuertos fuera de temporada.

Creo en los órganos genitales de los grandes hombres y mujeres, en las posturas corporales de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y la Princesa Diana, en el suave olor que emana de sus labios cuando miran a las cámaras del mundo entero.

Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la demencia de las flores, en la enfermedad reservada para la raza humana por los astronautas del Apolo.

No creo en nada.

Creo en Max Ernst, Delvaux, Dalí, Tiziano, Goya, Leonardo, Vermeer, de Chirico, Magritte, Redon, Durero, Tanguy, el Facteur Cheval, las torres Watts, Bocklin, Francis Bacon, y en todos los artistas invisibles dentro de las instituciones psiquiátricas del mundo.

Creo en la imposibilidad de la existencia, en el humor de las montañas, en lo absurdo del electromagnetismo, en la farsa de la geometría, en la crueldad de la aritmética, en las intenciones asesinas de la lógica.

Creo en las adolescentes, en la corrupción que hay en ellas sólo por la postura de sus piernas, en la pureza de sus cuerpos desaliñados, en los rastros que sus partes pudendas dejan en los baños de moteles miserables.

Creo en el vuelo, en la belleza del ala, y en la belleza de todo lo que alguna vez haya volado, en la piedra arrojada por un niño pequeño que lleva en sí misma la sabiduría de los estadistas y de las parteras.

Creo en la amabilidad del bisturí, en la geometría sin límites de la pantalla de cine, en el universo oculto dentro de los supermercados, en la soledad del sol, en la locuacidad de los planetas, en la redundancia de nosotros mismos, en la inexistencia del universo y el aburrimiento del átomo.

Creo en la luz que arrojan las videograbadoras en las vidrieras de las grandes tiendas, en la agudeza de las parrillas de los radiadores en los salones de venta de automóviles, en la elegancia de las manchas de aceite sobre las barquillas de los motores de los 747 estacionados en las pistas de los aeropuertos.

Creo en la no existencia del pasado, en la muerte del futuro, y en las infinitas posibilidades del presente.

Creo en el desarreglo de los sentidos: en Rimbaud, William Burroughs, Huysmans, Genet, Celine, Swift, Defoe, Carroll, Coleridge, Kafka.

Creo en los diseñadores de las Pirámides, el Empire State, el bunker del Fuhrer en Berlín, las pistas de aterrizaje de Wake Island.

Creo en la fragancia del cuerpo de la Princesa Diana.

Creo en los próximos cinco minutos.

Creo en la historia de mis pies.

Creo en las migrañas, el aburrimiento de las tardes, el temor a los calendarios, la traición de los relojes.

Creo en la ansiedad, la psicosis y la desesperanza.

Creo en las perversiones, en el amor obsesivo por los árboles, las princesas, los primeros ministros, las estaciones de servicio abandonadas (más bellas que el Taj Mahal), las nubes y los pájaros.

Creo en la muerte de las emociones y el triunfo de la imaginación.

Creo en Tokio, Benidorm, La Grande Motte, Wake Island, Eniwetok, Dealey Plaza.

Creo en el alcoholismo, las enfermedades venéreas, la fiebre y el agotamiento.

Creo en el dolor.

Creo en la desesperanza.

Creo en todos los niños.

Creo en mapas, diagramas, códigos, juegos de ajedrez, rompecabezas, tableros de horarios de vuelos, carteles indicadores de los aeropuertos.

Creo en todas las excusas.

Creo en todas las razones.

Creo en todas las alucinaciones.

Creo en toda la rabia.

Creo en todas las mitologías, recuerdos, mentiras, fantasías y evasiones.

Creo en el misterio y la melancolía de una mano, en la amabilidad de los árboles, en la sabiduría de la luz.



'What I Believe', by J.G. Ballard
Interzone, #8, Summer 1984

7 de noviembre de 2011

Lee Ranaldo "Noise Recitation: Against Refusing" (Barcelona International Poetry Festival 15/05/2011)




Virreina Palace in Barcelona was the perfect setting for "Noise Recitation: Against Refusing", last Lee Ranaldo's poetic performance, inside the events of Barcelona International Poetry  Festival (year after year, more advanced and more multimedia), that expanded the audience eyes and radars. This literary experiment from the Sonic Youth member creates poetry from the search of images and pills on short syntagmas received from daily spam e-mail: "Hellofrom American Desert” (Water Row Books, 2007, with illustrations by Meat Puppets’ Curt Kirkwood) or the recent "Against Refusing" (Water Row Books, 2010, with illustrations by Leah Singer) involve strange bedfellows on paper: the union of virtual and robotic creation versus authorship creation, abstract electronic material destined to swell the recycle bin but now a high-priced item on the website of the publisher... Lee Ranaldo’s proposal is focused on dadá and beat lyrical discourse, a free disposal of ideas that especially emphasize the importance of the creative process, nothing strange, of course, to his irreverent intellect. This is precisely the best claim for translating the concept to the stage. In his suspended guitar session in Barcelona (Lee Ranaldo, Steve Shelley and Enrique Morente made a similar session for the Sonic Youth Etc.: Sensational Fix exhibition last yearat CA2M in Móstoles, Madrid), Ranaldo accompanied his atonal and noisy verses with the surreal images from the french underground filmmaker Pierre Clémenti. Lee Ranaldo hatched in an escapist's fifty minute interval, where text and feedback, distortion and performance merged into a stimulating visual poem between the musician and his independent and floating guitar, sealed and stamped with a word ("organometallic"), which would have delighted the great catalan visual poet, Joan Brossa. Mysteriously exciting.


(c) second picture from LR and video: barcelona + poesia

"Noise Recitation: Against Refusing"; a visual and audio poem from Lee Ranaldo



Contemplating suspended time. The audio moment between you and me. From yesterday to tomorrow. Stridency -- No stridency. The only roughness is your silence. Guitar, words and human fusion. In tangent dances "organometallic" is an expanded joke from a mp3, and "groove" just a synonym for. A prophetic baptism in an exhaust pipe. 
∞
Poem inspired by Lee Ranaldo "Noise Recitation: Against Refusing"; Festival Internacional de Poesía de BCN, 15/05/2011; 

21 de julio de 2011

La poética del eslogan en Odio, un poemario de David Refoyo



metáfora.

(Del lat. metaphŏra, y este del gr. μεταφορά, traslación).

1. f. Ret. Tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita; p. ej., Las perlas del rocío. La primavera de la vida. Refrenar las pasiones.

2. f. Aplicación de una palabra o de una expresión a un objeto o a un concepto, al cual no denota literalmente, con el fin de sugerir una comparación (con otro objeto o concepto) y facilitar su comprensión; p. ej., el átomo es un sistema solar en miniatura.

www.rae.es

“Porque, antes de marcharme de forma definitiva, quisiera decirles que el odio es también una fuerza creativa”.

Kiko Amat

1.

Al igual que la publicidad no tuvo pudor en servirse de la poesía para construir mensajes metáforicos y elípticos que pretendían hipnotizar en un sentido mercantil al receptor, David Refoyo y su original y contundente poemario Odio (La Bella Varsovia, 2011) recorre el camino inverso, sirviéndose del eslogan publicitario para profundizar en su particular poética visceral y de confrontación, y sumarse al saludable debate que en los últimos años ha azuzado la llama de la expansión temática y formal en la poesía española, en el que se abrazan corrientes estéticas poco o nada transitadas durante un largo período de tiempo, despectivamente apartadas de la consideración crítica y artística. Ciencias, filosofía, tecnología, sociología, televisión o publicidad no pueden ser obviadas en la formulación de la ética y poética en la literatura española, como ha defendido Vicente Luis Mora en su conceptualización de lo que ha dado en denominar literatura pangeica (de un cuerpo teórico más amplio que la deriva postpoética formulada por Agustín Fernández Mallo, no obstante complementaria), desarrollada en su obra ensayística Singularidades (Bartleby, 2006) y La luz nueva (Berenice, 2007). Recuperando las palabras del publicista Toni Segarra (Desde el otro lado del escaparate; Espasa, 2009), “Trabajo en publicidad: colaboro en la construcción de breves momentos de la extraña conversación que desde hace décadas mantienen las marcas con los consumidores, con todos nosotros. Creo fragmentos”. Un excelente paralelismo con el oficio de escribir (construir) poesía. Las artes no están tan lejos.

2.

En Odio el autor no huye de la tradición, sino que reformula la forma de expresión de la reivindicación y protesta. Y si la publicidad se apropió de la poesía, es ahora ésta la que se apropia del eslogan, la deformación poética y profesional del autor facilita y provoca la simbiosis. En este sentido, la publicidad moderna y el arte poético beben de un mismo objetivo: trasladar al público un mensaje. Y es que no encontraremos muchas diferencias entre el texto subliminal implícito en el eslogan, entre una figura retórica tan apasionante y misteriosa como la elipsis, o la eterna construcción de una metáfora. ¿O no es acaso poesía el brainstorming publicitario de los años 60 que tan fielmente recrea, por ejemplo, la serie de AMC Mad Men? David Refoyo utiliza códigos creados por y para la publicidad, dándoles la vuelta, y creando un discurso poético a partir de ellos. El eslogan mercantilizó el verso, y ahora el verso poetiza al eslogan: “Just do it” (Nike), “¿Te gusta conducir?” (BMW) o “No es televisión, es HBO” (HBO) son claros ejemplos de que la creatividad se expande inexorablemente a través de un nuevo sistema productivo también literario que da un exponencial valor añadido al producto final. Como en los ejemplos citados en la definición de metáfora que realiza la RAE (“las perlas del rocío” o “La primavera de la vida”), los versos publicitarios de Refoyo permiten reflexionar sobre la trascendencia alcanzada, no ya solamente de la propia idea poética (que ya es, per se, universal, perenne e intrínseca a todo cuanto es y existe), sino también sobre el potencial salto adaptativo del código simbólico en el que aquella se asienta. Porque si en la metáfora el significado es universal, con la misma contundencia podemos añadir que su significante ha de ser (más si cabe en pleno siglo 21) evolutivo, cambiante y sin límites, concentrado en asignar una utilidad marginal creciente a todas aquellas fuentes potencialmente artísticas de diferentes ámbitos de nuestra sociedad contemporánea que precisamente si por algo se caracteriza hoy es por su naturaleza gaseosa.

3.

Así, el autor nos traslada en un viaje desde las entrañas de lo intangible para abofetearnos a base de versos de cruda y nada complaciente realidad. Porque el odio, en palabras de Kiko Amat, “es también una fuerza creativa” (Mil Violines, Mondadori; 2011). Narraciones poéticas que nacen de aparentes mensajes utópicos y positivistas, para acabar mostrando con virulencia la contaminada sinrazón terrenal que respiramos, mediante una prosa poética fragmentada y cortante, repleta de sucesiones de sintagmas nominales que deconstruyen el gran sueño de occidente (no en vano las secciones del poemario son un listado de productos, quizás en un índice demasiado ordenado que puede disminuir la sorpresa-), que se contraponen a la felicidad inexistente y mercantilizada (“sinceramente,/ a todos nos gusta vivir bien”, p. 18): la violencia está presente en las calles, en las empresas, en las mentiras del corte publicitario (“recuérdalo/ nuestro producto no existe, pero lo deseas”, p. 23), en las familias, en el sexo (“venga, cariño, puedes seguir soñando/ pórtate bien/ silencio// Placer adulto”, p. 37), en el genocidio político de la cultura (“y ahora nos gobiernan esos débiles/ que enviaron a Nietzsche/ y a su séquito de drogadictos/ artistas/ bohemios/ inquietos/ a malvivir a las afueras/ condenados al hambre”, p. 50).

El trabajo de Refoyo perfila con nuevos pinceles un tratamiento hiperrealista de la poesía, un nuevo sistema productivo de metáforas, que hace mutar el producto artesanal. El nuevo realismo también es realismo. Siguiendo la cita de Vicente Luis Mora en Singularidades, “Si, como escribía John Cage en Silence: “el arte cambia porque las ciencias cambian”, ¿qué clase de avance artístico pueden proponer unos poetas anacrónicos que ignoran no sólo sus cambios, sino sus estados primordiales?”. Odio mira hacia el presente sin olvidar el retrovisor ni su inverso. Poesía en la publicidad, publicidad en la poesía. La irrupción de la vida total en poesía sólo puede hacer de ella un arte aún más verdadero.

Sergi de Diego Mas


8 de marzo de 2010

Poesía y Poética: Luna Miguel, Sara Toro, David Refoyo

no queda poema.
Luna Miguel

Piso: no fue una explosión de gas,
fueron las lentejas

Sara Toro

escribiré a mi hijo nanas
de pizza y salchichas de Frankfurt

David Refoyo

El AVE siempre llega a tiempo, no como el Titanic, que es lo que le podría decir un ministro de Fomento cualquiera a Leonardo DiCaprio. “Cada día te pareces más a Jack Nicholson. De hecho, Leo, eres como Jack Nicholson en niño, lo cual no sé si es bueno o es malo”, añadiría yo. Las comparaciones odiosas y mis alucinaciones son por culpa de la poesía. La poesía está en todos lados. Sólo hacen falta unas gafas especiales para verla. Pero no unas gafas como las del 3D, eso es de mentira. La poesía existe: está en los raíles del tren, en la nieve pisoteada, en el expediente administrativo, en el diazepán o en el paracetamol, en sonrisas sentadas en butacones, en la rima consonante de Catherine Trammell, en el intenso pintalabios, en un correo electrónico. En un abrazo, al fin. “No queda poema”, dice Luna Miguel. Y todo es, ya, poema [añado, sin permiso]. No son ni artificios ni avatares, sí es la proximidad hecha arte. ¿Puede ser mediática la poesía? ¿Puede ser el todo la poesía? Ahí arriba hay 3 respuestas que son la misma. Y me gusta.