Mostrando entradas con la etiqueta papa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta papa. Mostrar todas las entradas

3 de octubre de 2012

Decir la última fotografía



Un día alguien le dijo a alguien que no quedaba nada más que decir, que sólo habían quedado en el tintero imágenes futuras que poder explicar un día, el relato sumarial inexistente para un alguien cualquiera, es decir, la contradicción del no-recuerdo, de aquella siesta, de aquella última fotografía de baja resolución tomada con un nokia fracasado de éxito, un nokia histórico, único, la veracidad de una fotografía derrotada por su belleza, atrapada en una cuadrícula de cristal, una fotografía que, como todas, es siempre la última, una imagen vencida por irrepetible, por pixelada, por ser hoy el blanco y negro de ayer, la polaroid que un día alguien le dijo a alguien que había perdido, aunque como es conocido, el perfume de la mentira siempre huele a verdad, y la verdad del rumor decía 


que simplemente no quería decir nada más.



A mi padre Andrés, 
que nos dejó un día mediterráneo como el de hoy,  
hace ya 7 años. 

3 de octubre de 2011

Marvel remake [papa]


Dylan calcaba fotografías
mientras tú plagiabas a Kirby

en la intemperie de este día
emigran mis pensamientos 

para dibujarte 

Para mi padre Andrés, 
que nos dejó tal día como hoy,  hace 6 años.
Te queremos.

3 de octubre de 2010

VIAJE


Para mi padre Andrés, que nos dejó tal día como hoy, hace 5 años.


Elegir el lugar. Pero es el momento quien te elige a ti, lo cual no deja de ser una ventaja tramposa e insoslayable, injustamente tratada como justa, un discurso en el que el conferenciante habla de destino cuando en realidad sólo trata de eliminar del vocabulario la palabra tiempo. Otro holocausto. En el error vespertino buscaremos la errancia de la próxima mañana: el viaje espacial y temporal donde no exista el destino: sólo el olvido de lo superfluo, las canas de la desmemoria, el abrazo del padre al hijo, del hijo al padre.


23 de agosto de 2010

Palabras feas [1]: prestidigitador (y más)


Ejercito el músculo gris del recuerdo, sin ánimo de ofender al ejército prosaico, con el único, humilde y solidario objetivo de poder utilizar palabras feas, una expresión fea en sí misma. Palabras como prestidigitador merecen la entrada de una salida, el aparcamiento de un coche, el alma para la carne. Violo el texto con una arritmia,

mírala

aquí,

y prosigo escuchando el silencio, la objetividad por antonomasia, las hojas pisadas sobre baldosas en los epílogos plurales del XIX.

THE END

(...)


Me levanté del sofá para escribir.

Leí una publicación de fnac, sección Tecnología.

Textualmente leo

hipnotizado,


ASUS X52JB-SX015

HP DV6-3025SS

HP DV6-3038SS

ASUS 1005P

HP 110-30500SS


Nos recuerdo a mi padre y a mí, sentados, hipnotizados por la magia de un señor con chistera en un concesionario de automóviles. Inventaba números, rellenaba un folio con dinero ficticio y tinta azul, con finos ademanes y juegos de manos. Dicen que es la añoranza del mago, la hipnosis del recuerdo.



3 de octubre de 2009

Papa


... la misma conclusión una y otra vez después de pensar y reflexionar y volver a pensar y reflexionar en lo mismo, escribir, has de escribir, es el día, pero las palabras vuelan, volaron, cruzaron el semáforo y se escaparon por el hueco del ascensor, silbando a través de cerraduras, de los orificios nada obturados en las botellas de perfume, porque son juguetonas, y resbaladizas, y me guiñan el ojo sin querer, porque las persigo, y hay días en que las obligo a sentarse a mirar la tele conmigo, que les digo "Quietas, aquí, a mi lado, el mando, tres de octubre, coge el teléfono", y es entonces cuando me doy cuenta que el tres de octubre dejó de serlo hace ya cuatro años, y de que no hay suficientes palabras ni suficientes puntos seguidos para decirte lo mucho que...

Un beso, papa.

3 de octubre de 2008

Papa


Cada vez hay menos palomas y más cámaras en lo alto de los semáforos. Son ellas las que vigilan. Los chaflanes siguen siendo de doble fila, pero los móviles ahora son radios. Las noticias son las mismas. Los boletines de denuncia son páginas de periódico. Nunca las rompas ante un urbano. No las tires al suelo. Bajar la basura entre 20 y 22 horas [Fuente: BCNeta! (http://www.bcn.cat/neta)]. Casi todo es matemático. Casi todo. Y cada vez somos más sonrisas en casa. No sé cómo lo haces, pero eres un crack.

Un beso, papa.


3 de octubre de 2007

Papa

todavía te debes estar riendo
de 5 personas asustadas/boquiabiertas
escuchando el silbido
del hilo de pescar
trrrrrrrrrrrrrrr
a gran velocidad
como en Tiburón
los 5 asomados a la borda del barco
como el jefe de polícia Brody

no crucéis las cañas
el salabre, coged el salabre
me cago en diez

nos dices
aunque no pescaste nunca
y te ríes
cuando por fin logramos sacar
la lampuga de colores
que hoy
he pescado contigo

te quiero mucho, gruñón
como tú continúas queriéndonos

del derecho
o del revés
escribiendo con la izquierda
y nosotros leyendo ante el espejo


(y cómo me encantaba verte coger el bolígrafo con tu mano zurda, escribir en el papel de izquierda a derecha, y poder leerte en un espejo para ver tantas y tantas veces cuán especial eras. me hiciste disfrutar, papa... como ahora, cada vez que pienso en ti. te quiero. te queremos.)


3 de octubre de 2006

Papa

... pero un gran hombre, armado con bolas de acero,
con un dado mágico en el bolsillo, se encargó de todo.
Como continúa haciendo, que para eso es el jefe. Y cuando
cierro los ojos te noto cerca, te veo haciendo magia para nosotros...

26 de octubre de 2005

Papa

Dice Lee Ranaldo que "un día es una vida de horas".

Hace pocos días que nos dejaste, Papa, y cada lágrima es un recuerdo:
un cabezota gruñón, bolas de petanca chocando (las del mejor apuntador del barrio ¡cómo hemos disfrutado!), dibujos a lápiz del hombre de hierro o la antorcha humana, un Seat 127 más malo que una lata y un Renault 5 buenísimo pero con tapicería aterciopelada (¡me hacía cosa!), mejor conductor que Carlos Sáinz, un extremo ambidiestro que entraba por la banda izquierda como quería, una novia con zapatitos de charol y bolsito yé-yé (y risas, muchas risas), un auténtico McGyver, el "follonero" de la mili, la foto del equipo de fútbol Peña Remedios de azulgranas en el Estadio de Sarrià, visitas a Valeo con exhibiciones de motocross, tu historia de cómo destrozásteis los trabajadores -en señal de protesta- la botella de cava de Navidad contra la puerta de la fábrica, las reuniones clandestinas del sindicato, las bolas disparadas por los tricornios en La Rambla, tu característica manera de dar palmas (inseparable y curioso ruidillo rítmico vocal), el patrón de las obras en casa, mis clicks de playmobil arreglados con un mechero (¡los brazos no se aguantaban solos!), un culé exagerado (Juan, ni buscado a posta), ese partido en el Camp Nou (sí, el Yayo broméo todo el camino que se había dejado las entradas; y efectivamente, se las dejó), tus siestas en el consultorio del médico, el tito de mi nene y mi Tata (decías "La renacuajo de la casa, que no levantaba tres palmos"), tú en el papel de Cemento-man en el terreno, mano a mano con el Tío Ángel (Piedra-woman, que es mi Yaya, os hace la competencia), aquel viaje a Suiza (Guaita, guaita!) con el pirulí en Ginebra, el viaje a Mallorca (cámara de grabación al hombro, 24 horas al día; si te ve Michael Moore te contrata... ¡qué pesadilla!) y tantos otros viajes, o la manera de cortar el queso ("¿quién ha cortado el queso así?"), por cierto ¡el queso nunca se guarda en la nevera! (esto me lo sé), un viaje de novios también a Mallorca (vuelo en avión de hélice, regalo del jefe de la Mama, desde Barcelona, con tormenta y tornado de invitados, 8 horas y planeamiento sobre Barcelona, Valencia y finalmente Mallorca), las olas al cruzar el Estrecho durante la mili (con carta escrita: "Madre, hoy he sacado la primera papilla que me dió"), discusiones durante la cena con Lilián (¡Eh! Y no todas las provocaba yo), un bebé que pesó 6 Kg al nacer ("Madre, usted no se acuerda"), la aventura a lo Indiana Jones con el Tío Miguel, en Málaga, a la busca y captura de higos chumbos al campo, las históricas partidas de parchís con la Mama, el Sr. Juan y la Sra. Juanita, o el día que el Yayo te hizo subir a casa de tu novia, porque llovía, y te encontró pelado de frío esperándola (debías pasar miedo, jejeje)...

Papa, eso -y más- es mucho amor.
Un beso.

Tete.